De 'Les Castizos' a los chalets de Marbella: así se incumplieron las normas en 2020
El cierre del ocio nocturno ha provocado la aparición de eventos difíciles de rastrear y cuyas multas siguen sin llegar a sus organizadores.
El 21 de junio del pasado año finalizó la última prórroga del estado de alarma. Tras tres meses de confinamiento estricto, en pleno verano y con restricciones importantes al ocio nocturno, las fiestas ilegales comenzaron a proliferar.
Hasta la fecha, las policías locales de la capital y de Marbella han tenido que intervenir en un total de 1.693 eventos ilegales; a lo que habría que añadir aquellas actuaciones de Policía Nacional y de la Guardia Civil, que no están incluidas en la estadística. Del total de actas levantadas, la Junta solo habría tramitado la mitad en su sistema sin que hayan llegado a ninguno de los denunciados, según ha podido constatar este periódico, lo que ha podido contribuir a crear sensación de impunidad.
Los primeros en alertar sobre esta práctica fueron los propios empresarios de la noche, que vaticinaron un aumento de fiestas clandestinas por el cierre de los locales legales. Y lo cierto es que tenían toda la razón. Durante el verano no dejaron de sucederse, obligando a la puesta en marcha de dispositivos de rastreo a través de las redes, plataformas que sirvieron de reclamo para que cientos de jóvenes se dieran cita. Una labor nada fácil la de los agentes, ya que muchas se anunciaban sin especificar la ubicación exacta hasta horas antes de su celebración.
Fiestas en su mayoría con carácter clandestino aunque no todas fueron así. De hecho, el primer fin de semana de agosto se produjo una imagen bochornosa en un chiringuito de Torremolinos, con un evento en el que no se respetaba ninguna medida de seguridad. Para colmo, en las imágenes, difundidas a través de las redes sociales y que rápidamente se hicieron virales, se veía al dúo de DJ 'Les Castizos' escupiendo alcohol a los allí presentes. Una situación impactante que incluso fue puesta como ejemplo de irresponsabilidad por parte de las administraciones, y que obligó a los artistas a pedir perdón horas después de que las imágenes corrieran como la pólvora en Internet.
Días después de este hecho, el Grupo de Investigación y Protección (GIP) de la Policía Local de Málaga señalaba que, desde el fin del estado de alarma, se habían evitado hasta una decena de fiestas ilegales con más de 1.500 asistentes previstos.
El mes de noviembre fue otro punto álgido. Fue muy sonada la denominada como la fiesta de los 'influencers' de Marbella, en la que se dieron cita entre 40 y 50 jóvenes en una villa local. El encuentro de estas personas, procedentes de diferentes puntos de España –cuando las restricciones no permitían la entrada y salida de Andalucía sin causa justificada– y algunos de ellos con miles de seguidores en las redes sociales Instagram y Tik Tok, se justificó como una reunión para grabar imágenes de un videoclip.
El nombre de Marbella fue asociado, en algunos casos, a fiestas celebradas en municipios vecinos, y cuya organización utilizaba el reclamo de la ciudad marbellí para atraer a más personas. El fin de semana del 21 al 23, la Policía desalojó una fiesta ilegal con 150 personas en un chalet de Estepona.
Con el final de año y el aumento de contagios no se calmó la situación, más bien lo contrario. Solo en diciembre, la Policía Local de Málaga levantó un total de 447 propuestas de sanción por fiestas ilegales. Una práctica que ha seguido produciéndose con el nuevo año y que tuvo un último episodio destacado el pasado fin de semana del 9 y 10 de enero, con el desalojo de una multitudinaria fiesta con más de 100 personas en la conocida discoteca Olivia Valere de Marbella.
La Diputación advirtió de la repercusión de la irresponsabilidad
El pasado mes de diciembre, la Diputación, a través de Turismo y Planificación Costa del Sol, presentó una campaña de concienciación para tratar de frenar las acciones irresponsables que se venían produciendo en plena pandemia, argumentando que la imagen que se estaba dando al exterior supone un impacto muy negativo en la reputación para la provincia malagueña.
Para tratar de explicar el perjuicio que este tipo de conductas acarrean a los intereses de la provincia se puso como ejemplo la fiesta en la que los DJ del dúo 'Les Castizos' aparecían escupiendo alcohol a los asistentes. Unas imágenes que corrieron como la pólvora a través de las redes sociales y que repercutió en la pérdida de 1.057 turistas potenciales para el destino; visitantes que habrían supuesto alrededor de 7.300 pernoctaciones y que habrían producido 711.000 euros de ingresos.
La iniciativa, que eligió por lema 'Sé responsable. Nuestra provincia depende de ti', fue presentada por el presidente de la Diputación, Francisco Salado, que declaró entonces que «un solo acto irresponsable de cualquiera de nosotros puede acabar haciendo daño a todo el sector, a toda la provincia. Estamos en un momento de incertidumbre y miedo por el coronavirus en el que la reputación es más importante que nunca, y cualquier mancha en la imagen provoca consecuencias nefastas». El máximo responsable de Turismo Costa del Sol subrayó entonces que la intención no era «criminalizar a nadie sino de que todos seamos conscientes de que cada acto imprudente tiene sus consecuencias».
Pese a todas las advertencias, las fiestas ilegales y este tipo de conductas no han dejado de repetirse en los últimos meses.
